jueves, 30 de agosto de 2007

Manderlay



Por: Misael Barros
Vuelve Lars von Trier con la segunda parte de su trilogía, USA tierra de las oportunidades. Con un toque muy a lo Ingmar Bergman, von Trier va organizando su obra fílmica de saga en saga como si su intención fuera ponerle nombres a sus estados anímicos, quemando etapas o reinventando lo ya inventado por el mismo.
Manderlay entonces es la continuación del desasosiego emocional rayando casi que en el trauma que nos dejo Dogville (2003), patología adquirida después de su ultima trilogía de corazones destrozados, y el vidrio molido que nos hizo tragar con Bailando en la oscuridad (2000).
Manderlay será a consideración del propio von Trier, "una de las escasas ocasiones en las que los panteras negras y el ku-klux-klan estén de acuerdo". Algo conocido suena por ahí, es parte de la historia norteamericana donde la salvajada racista no es "graficada" en ningun momento de la pelicula, ni mucho menos salen los personajes arriba citados por von Trier. Antes que hechos, Manderlay refleja mentalidades empotradas en los resquicios de la memoria, y cómo estas salen a relucir siniestramente en una fina muestra de crítica política. Como reflejo del lado oscuro de la historia del pais paradigma de la democracia en occidente y sus profundos brotes de racismo, del miedo a la libertad (sin emular a Erich Fromm) y sin que el tiempo signifique que estos males ya fueron superados.
La historia discurre en la salida de Grace y su padre de Dogville hacia el sur de Estados Unidos, es 1.933 y buscan junto con sus gansterns territorio donde ubicarse, en su viaje llegan a un pequeño y lúgubre poblado enclavado en el estado de Alabama rodeado de vetustas rejas donde al pie de un gran tronco y con un cielo siempre - oscuro yace el nombre de lo que parece ser el ultimo bastión del esclavismo en el sur. Con letras rusticas aparece el nombre Manderlay, y allí el trucaje psicológico de von Trier no da espera dándonos la oportunidad de evidenciar la diatriba humana, la puesta en escena de la obstinación y el "cargo de conciencia" encarnados en la joven blanca, por lo que le hemos hecho a los negros (frase recurrente en la película). Derribando las viejas rejas, descalificando practicas bárbaras como el azote y declarando a los esclavos libres y actualizándolos sobre las bondades de la democracia, mientras el sometimiento maniqueo de los negros pone en evidencia que su esclavitud es la fuente de su estabilidad y seguridad, constituyéndose en un contundente sarcasmo critico hacia lo que ha significado la violencia generada por el racismo.
Grace buenamente les enseña a elegir y a debatir, pero serán estos mismos mecanismos democráticos los que usaran los negros para reafirmar su esclavitud y elegirla a ella como ama y dueña de ellos. Dejando al espectador perplejo, desmantelándonos esa idea como lo hizo Woody Allen en Mach point (2005) que no siempre el bien o lo bueno por "bienintencionado" que sea tiene que prevalecer ante el mal o lo malo.
Esta historia esta fuertemente condicionada por la escenografia implementada y craneada por von Trier, que en veces nos acercara a la idea de la escenografia teatral de contornos y objetos simulados, donde la ubicación (para el espectador) se da gracias a una cámara panorámica que nos permite leer o ver a manera de mapa las dimensiones de Manderlay, la presencia de la voyerista cámara heredera de dogma95 que captando los altibajos emocionales de los actores, y la ya conocida voz en off de Dogville repite su función narrativa de enseñarnos la trama de una pelicula en ocho actos.
Manderlay, la segunda pelicula de la trilogía USA tierra de oportunidades de Lars von Trier, y segunda parte involuntaria de Dogville inoportuna a los protagonistas o herederos de la historia norteamericana, crispa nuestros sentidos acostumbrados al típico final feliz, y nos deja con la cruel expectativa de lo que podrían ser los demonios a desvelar en su tercera entrega. Esos mismos que subyacen escondidos en las extensas paginas de la historia de la tierra de las oportunidades.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pésima película. Nada comparado con Dog Ville.