sábado, 15 de septiembre de 2007

Cine de la RDA: buscan promover una cara desconocida de la cultura de Alemania del Este


Deustche Welle/Clarin

Un archivo de películas de gran valor histórico se conserva en perfecto estado. Se trata de 1.770 filmes rodados en la República Democrática Alemana y 5.800 documentales con sello del este europeo. Ahora, dos instituciones de ese país intentan difundir la colección en todo el mundo.

Algunos filmes se destacan por su valor histórico, como "Los asesinos están entre nosotros". Otros gozaron en su día de reconocimiento internacional, como "Solo Sunny", galardonada en la Berlinale de 1980 con el Premio de la Crítica y el Oso de Plata a la mejor actriz para Hildegard Knef. Un inmenso archivo documental esconde tesoros que dieron la vuelta al mundo, como las imágenes del bombardeo de La Moneda chilena por las fuerzas de Pinochet en 1973.Muchas de estas películas, grandes éxitos en Europa del Este, pasaron sin gran pena ni gloria por el devenir de la mitad occidental del planeta. La distribuidora Progress y la Fundación DEFA se esfuerzan hoy por dar a conocer 48 años de cine, apoyadas por el renacer de la temática RDA. Largometrajes como la melancólica comedia "Good bye Lenin!" (2003), dirigida por Wolfgang Becker, o el drama ganador de un Oscar "La vida de los otros (2006)", de Florian Henckel von Donnersmarck, están despertando no sólo en Alemania sino a nivel internacional el interés por lo rodado al otro lado del Muro.La primera película de posguerraBerlín, 1945. La II Guerra Mundial terminó. La capital alemana no es sólo una ciudad en ruinas: es zona ocupada. En uno de los sectores que la dividen, el soviético, la industria cinematográfica empieza a funcionar. El 17 de mayo de 1946 nace la productora fílmica DEFA y cinco meses después se estrena "Los asesinos están entre nosotros", dirigida por Wolfgang Staudte, la primera película de una todavía inexistente República Democrática Alemana, que se fundará en 1949, y de una Alemania aún no marcada por el Muro, que hará acto de presencia en 1961."Los rusos fueron los primeros en darse cuenta de la importancia del cine en la democratización, la educación de la población y su entretenimiento", explica Christel Jansen, de la distribuidora Progress, la empresa que desde 1950 gestiona la producción fílmica de la RDA. "La primera licencia para la producción de películas en Alemania tras el conflicto la otorgaron los soviéticos, y ésta fue a parar por supuesto a los estudios que se encontraban en su zona de ocupación: en Babelsberg, Potsdam, donde Marlene Dietrich se hizo famosa", agrega.Tesoros en los archivos fílmicosComo país comunista, la RDA concedió a sus directores enormes facilidades para que eternizasen con sus cámaras las experiencias socialistas en otras partes del mundo. Walter Heynowski y Gerhard Scheumann documentaron "La vía chilena hacia el socialismo" de Salvador Allende, y el 11 de septiembre de 1973 pudieron presenciar un momento único: el ataque a La Moneda, el palacio presidencial chileno, durante el golpe de Estado del general Augusto Pinochet."Documentales de este tipo no son sólo un ejemplo de la producción fílmica en la antigua RDA, sino que contienen un trozo de la historia de Chile. Son grabaciones únicas, que incluyen entrevistas con los responsables del golpe, con las víctimas, imágenes del 11 de septiembre y otras tomadas después en el campo de concentración de Pisagua", comenta Jansen.Cine vivo para interesadosEn 1994, cinco años después de que cayera el Muro de Berlín y cuatro de la reunificación de Alemania, la DEFA produjo su última película: "Novalis, la flor azul", dirigida por Herwing Kipping. La psicodélica historia de un amor imposible puso punto y final a las "películas del este alemán". La DEFA dejó de existir. De su legado se ocupa desde 1998 la Fundación DEFA.Quien no interrumpió su trabajo con la nueva situación política fue la distribuidora Progress. Ella manejó en exclusiva los derechos de los filmes en el paréntesis entre 1994 y 1998, y se preocupa por asegurar hoy que el mundo del cine en la RDA no caiga en el olvido, además de gestionar las licencias de 4.000 películas extranjeras sincronizadas en la Alemania del este.Embajadas alemanas, Institutos Goethe, festivales de cine, canales culturales en televisión y, sobre todo, los DVD son los lugares predilectos en los que se encuentran hoy las películas de la RDA. Su distribución no es más difícil que la de otros filmes de su misma edad, asegura Jansen, y quien se interesa, da con ellos. "Es un cine que está muy vivo", asegura.

jueves, 13 de septiembre de 2007

La vida abismal: viviendo en su propio vacío


Por: Juan Guillermo Martínez

VENTURA PONS utilizó la metáfora del “abismo” para darle aire a su cinta. La vida abismal (España), cuenta la historia del “chino”, un jugador de cartas, con una suerte tremenda e increíble, que apostaba excesivamente sin mirar los límites de las cosas. Esos mismos límites que acabarían reclamando, de una u otra forma, lo que les pertenecía.

El “chino” nunca miraba al precipicio. Y aunque siempre estaba en el borde, lo ignoraba y seguía hacia delante como si nada. La derrota era una palabra que no existía en su cabeza. Sabía, de antemano, que iba a ser el ganador. Intimidaba a sus oponentes con la fuerza que advertía por medio de las palabras. No tenía una estrategia definida. Estudiaba los ojos de los otros con miradas que parecían peligrosos puñales afilados. Se aprovechaba de la situación y de la condición de los demás para dar el siguiente paso. Siempre atinaba a dar en la diana. Era un sujeto completamente elegante que casi nunca perdió la diplomacia. Bebía y fumaba sin parar, y eso, ayudaba a mantener la calma. Le sonreía a la vida y llevaba a la muerte en su bolsillo junto al encendedor. Tenía un amuleto humano tras suyo que le acompañaba a todas partes. Vestía siempre de saco y camisa con solapa grande.

El film es recreado en un ambiente netamente valenciano en la España de los setenta. Marcado por las costumbres de los habitantes propios de esta región del país ibérico, en donde el día a día de la mayoría de las gentes acaudaladas se subordinaba a refugiarse en clandestinos casinos y casas de juego, apostando lo que no tenían y empeñando hasta los huesos con tal de obtener ese golpe de suerte que los sacara del “abismo” en donde, supuestamente, estaban. Se escondían de las autoridades como verdaderas ratas cobardes y vivían al filo del peligro. Los personajes manejan un lenguaje absolutamente cotidiano donde la palabra de honor del caballero y jugador se mezcla perfectamente con las bromas propias de tipos que, como el “chino”, toman seriamente las cosas que lo ameritan, pero que también saben mantener un paréntesis en ambos lados del rostro.

Él pertenecía a ellos (jugadores) pero jamás se le podría considerar uno de ellos. Era diferente como una manzana podrida entre el montón, sólo que la podredumbre de él era especial; estaba podrido, si, pero en astucia, en genialidad. Era un pobre diablo podrido en dinero fácil. Así funcionaba su mundo, lo demás importaba menos que lo otro. Construía sus propias reglas. Sólo conocía una manera: la del “chino”. Murió en su ley. Murió como un temerario. En su último juego, las cartas le habían salido buenas, sólo que, por primera vez, no supo ganar la partida. La muerte estaba tan nerviosa y tan cansada de estar encerrada tanto tiempo en su oscuro bolsillo que salió en forma de bala y actúo rápida y certeramente como el definitivo disparo que sale de un arma usada en la ruleta rusa.

martes, 11 de septiembre de 2007

Eraserhead Avant-garde visual


Por: Misael Barros
La salida de Eraserhead, de su involuntaria y tormentosa incubación después de cinco largos años hasta cuando Lynch pudo terminarla totalmente, suscitó entre la crítica reacciones tales como: surrealista filme surgido del subconsciente, o de las obsesiones de un autor fascinado por la deformación de la realidad. Preparando la salida del que se inauguro con esta opera prima surreal, como director venido del siempre tétrico garaje de amateur de aprendiz, a convertirse en pieza clave del llamado cine underground norteamericano.
Este “espécimen audiovisual”, recoge toda la trepidante experiencia pictórica de las vanguardias del siglo pasado, un alucinante pastiche a Andre Bretón se convierte en plataforma para vernos envueltos en una trama sustentada por imágenes rayadas en lo conceptual, donde sencillamente necesitamos de una vista aguzada para ver imágenes enfermizamente simbólicas. La trama de Eraserhead es tan impredecible como un cuadro daliano, donde sencillamente nos resulta mas fácil visualizar lo primero que nuestra memoria se imagine, a contrapelo de querer ( a lo que ya estamos acostumbrados a hacer ) racionalizar una propuesta donde no era la intención de Lynch de quemar su tiempo arreglando scripts en una película donde su natural color a hollín y el constante siseo de una maquina industrial, son atmósfera y musica de una “cinematografía del absurdo”, plásticamente bien definida.
Esta críptica, terrorífica e hipnótica película nos medra como un cuento de Hoffman. Al tratar de comprender la naturaleza del hijo monstruoso del protagonista, o de darle una explicación lógica de que la pesadilla recurrente del protagonista sea la aparición de un teatro de vodeville con una horrible cantante detrás del radiador de su alcoba. En un lugar - espacio temporalmente apocalíptico, pone de manifiesto lo que pretende Lynch con la expiación de sus vivencias. Convertir este film en un fardo de metáforas visuales. Según se cuenta, y a manera de mito, la puesta en escena es la sublimación a hechos como la inminente paternidad del director y sus avatares para terminar la película, mientras convertida esta en su obsesión terminó paralelamente con su matrimonio.
Eraserhead es la antesala a lo que realmente predijo la critica inicialmente inscrita, ya que el grado de deconstruccion psicológica que sufren la trama y los personajes lynchianos puede estar representada en la apariencia de ellos (el cabello y la ropa del protagonista) hasta querer resarcir y contrastar la horrible imagen de un hombre que se sabe fragmentos bíblicos como el hombre elefante, su segundo largometraje.
Es precisamente este ¾en algunos momentos¾ saludo a la performance, en la austera actuación de Jack Nance, y el ritmo premeditadamente pausado del film, la forma como David Lynch refuerza la extrema intranquilidad que exhala su universo interior, alargando las secuencias hasta limites insospechados y provocando una insoportable inquietud en el espectador.
Película polisemica porque se puede hablar al mismo tiempo de claustrofobica, vanguardista, absurda, onírica, al limite de lo racional, alucinante o gris, sin perder su centro. Haciendo, además, que cada espectador se convierte en materia prima para hacer borradores, en objeto de perder la cabeza.