martes, 11 de septiembre de 2007

Eraserhead Avant-garde visual


Por: Misael Barros
La salida de Eraserhead, de su involuntaria y tormentosa incubación después de cinco largos años hasta cuando Lynch pudo terminarla totalmente, suscitó entre la crítica reacciones tales como: surrealista filme surgido del subconsciente, o de las obsesiones de un autor fascinado por la deformación de la realidad. Preparando la salida del que se inauguro con esta opera prima surreal, como director venido del siempre tétrico garaje de amateur de aprendiz, a convertirse en pieza clave del llamado cine underground norteamericano.
Este “espécimen audiovisual”, recoge toda la trepidante experiencia pictórica de las vanguardias del siglo pasado, un alucinante pastiche a Andre Bretón se convierte en plataforma para vernos envueltos en una trama sustentada por imágenes rayadas en lo conceptual, donde sencillamente necesitamos de una vista aguzada para ver imágenes enfermizamente simbólicas. La trama de Eraserhead es tan impredecible como un cuadro daliano, donde sencillamente nos resulta mas fácil visualizar lo primero que nuestra memoria se imagine, a contrapelo de querer ( a lo que ya estamos acostumbrados a hacer ) racionalizar una propuesta donde no era la intención de Lynch de quemar su tiempo arreglando scripts en una película donde su natural color a hollín y el constante siseo de una maquina industrial, son atmósfera y musica de una “cinematografía del absurdo”, plásticamente bien definida.
Esta críptica, terrorífica e hipnótica película nos medra como un cuento de Hoffman. Al tratar de comprender la naturaleza del hijo monstruoso del protagonista, o de darle una explicación lógica de que la pesadilla recurrente del protagonista sea la aparición de un teatro de vodeville con una horrible cantante detrás del radiador de su alcoba. En un lugar - espacio temporalmente apocalíptico, pone de manifiesto lo que pretende Lynch con la expiación de sus vivencias. Convertir este film en un fardo de metáforas visuales. Según se cuenta, y a manera de mito, la puesta en escena es la sublimación a hechos como la inminente paternidad del director y sus avatares para terminar la película, mientras convertida esta en su obsesión terminó paralelamente con su matrimonio.
Eraserhead es la antesala a lo que realmente predijo la critica inicialmente inscrita, ya que el grado de deconstruccion psicológica que sufren la trama y los personajes lynchianos puede estar representada en la apariencia de ellos (el cabello y la ropa del protagonista) hasta querer resarcir y contrastar la horrible imagen de un hombre que se sabe fragmentos bíblicos como el hombre elefante, su segundo largometraje.
Es precisamente este ¾en algunos momentos¾ saludo a la performance, en la austera actuación de Jack Nance, y el ritmo premeditadamente pausado del film, la forma como David Lynch refuerza la extrema intranquilidad que exhala su universo interior, alargando las secuencias hasta limites insospechados y provocando una insoportable inquietud en el espectador.
Película polisemica porque se puede hablar al mismo tiempo de claustrofobica, vanguardista, absurda, onírica, al limite de lo racional, alucinante o gris, sin perder su centro. Haciendo, además, que cada espectador se convierte en materia prima para hacer borradores, en objeto de perder la cabeza.

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